La Casa de Papel se convierte en oro

Fernando Huerta Jiménez

17/11/2019

El profesor y su equipo han puesto patas arribas el mundo de las series y han dado un vuelco al corazón a todos los fans de la serie con la vuelta a España y con el nuevo plan trazado para recuperar a Río. Se ha convertido en todo un éxito y una imagen que ha llegado muchos ámbitos del mundo. Han conseguido un éxito rotundo, del calibre del atraco a la Fabrica Nacional de Moneda y Timbre.

Álex Pina y su equipo quería dejar constancia, durante la promoción de la temporada 3 es que querían ser fieles al ADN de la serie. La aventura, los cliffhanger, las dinámicas, pero sobre todo el tono y los personajes fueron lo que conquistaron a la audiencia global y eso no podía alterarse. Y ahí está: La casa de papel no ha sucumbido a la internacionalización y, con un segundo atraco situado de nuevo en Madrid, siguen haciendo referencias tan nuestras como “la madre de Panete”.

Es cierto, que los primero capítulos muestran qué han hecho con sus vidas cada uno de los miembros de la banda muestran el por qué de volver a España, recuperar a Río, que está secuestrada en una cárcel sudamericana. Vuelven por todo lo alto.

Pero afortunadamente, los guionistas dan un giro temático a la trama de esta tercera temporada que cambia la serie: lo que podría ser un atraco más, una segunda parte de lo mismo, se convierte en una guerra. El objetivo no es robar como la otra vez, sino poner al Estado, contra las cuerdas. Y cuando la tensión empieza a escalar, los personajes son llevados tan al límite que se verán forzados a tomar -ya cuando entren en la cuarta temporada- decisiones que los sacará de ese papel de héroes que el público les ha otorgado. Empieza ahí lo divertido y también lo controvertido. Lo contrario habría sido previsible y complaciente, pero esa propuesta para la recta final -que toca de refilón temas como la posverdad, la lucha por el relato y la resistencia contra el sistema- es muy interesante.

Si se le puede sacar una tacha a la temporada 3 de La casa de papel es que el peso de sus personajes está muy desequilibrado. Tokio, por ejemplo, tiene mucho protagonismo en el arranque y luego se pierde, mientras que Nairobi tiene un episodio con mucha fuerza (cuando se encara con Palemo), pero luego no la vemos casi hasta al final, y lo mismo sucede con Denver, a quien ceden pocos momentos para brillar. Y sorprendentemente el personaje que más cámara acapara es Palermo, nueva y acertada adquisición para suplir el hueco de Berlín, pero que opaca a los dalís originales. Las otras incorporaciones a la banda, Marsella y Bogotá, apenas han tenido peso y Najwa Nimri funciona a la perfección como villana (ya lo hizo en Vis a vis) como nueva inspectora.

No han faltado cliffhangers que nos hiciesen seguir viendo los siguientes episodios de la temporada, entendiendo bien cómo funciona la plataforma que les ha hecho famosos, pero si por algo vale la temporada 3 de La casa de papel es porque promete un petardazo final bien gordo (¿y definitivo?) para la siguiente tanda de capítulos. Al fin y al cabo, estas temporadas 3 y 4, como la 1 y 2, en realidad son una historia partida en dos. ¿Lo peor? Que quedan varios meses para que podamos ver cómo se resuelve el atraco.

Deja un comentario

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar