Ha aumentado el número de focas por el calentamiento de la temperatura del agua en el último medio siglo
Manuel Salvador Garrido
16/01/2020
El barco parte de Cuxhaven, un pueblo del norte alemán. Son las seis de la mañana y la monitora ya da instrucciones de seguridad a los niños.
En el mar del Norte, cerca de la costa alemana se encuentra la isla de Helgoland, con unos acantilados de película, amanece nublado cuando los turistas se acercan. Cada año, entre noviembre y enero, se puede apreciar el viaje quecientos de focas grises hacen para dar a luz a sus crías. De hecho, ya se le conoce como la “isla sagrada” de las focas y a estas alturas de la temporada pueden avistarse por docenas los cachorros recién nacidos e incluso de algunas semanas de edad, que acompañan y a sus madres en el agua.
Helgoland, isla de menos de dos kilómetros de longitud y unos novecientos metros de anchura, ocupa una superficie de unas cuarenta hectáreas. Es una isla muy conocida por las focas, pero también por su popular su camping en verano y suele ser un destino habitual de las excursiones escolares. No obstante, actualmente sufren fuertes vientos y muy bajas temperaturas que dejan amoratados a los buscadores de focas en la cubierta.
La asociación Jordsand, trabaja para la preservación de la biodiversidad de los espacios costeros, ha registrado más de quinientos nacimientos. Lo describen como algo único en el lugar. “Estuve aquí hace veinticinco años y entonces había solamente unas pocas focas, pero ahora son muchas y poder estar tan cerca de ellas, es realmente una experiencia” cuentan desde la asociación.
Las focas con sus crías y los turistas coinciden en un espacio reducido que se trata de una pequeña playa. A veces, las interacciones entre humanos y animales causan lesiones menores. Pese a la paz de los animales, se recomienda no acercarse a ellos y mantenerse a una distancia entre cien a trescientos metros. “Esa es la recomendación para no poner en peligro a los invitados y para no entrenar a los animales para que se comporten de manera extraña” señalan en Jordsand al contar como experiencia la tentación por parte de los niños y los fotógrafos.
Las focas grises pueden tener una longitud de hasta tres metros y un peso de hasta trescientos veinte kilogramos son, sin embargo, los depredadores más grandes de Alemania. Existen medidas de seguridad severas para proteger a los animales y a los seres humanos con barras de hierro y cuerdas. “Es parte del concepto holístico de convivencia entre foca gris y turismo, que se ha desarrollado en los últimos años junto con la comunidad para unir a los animales y las personas de manera responsable” explica la asociación.
Según la información de la Secretaría del Mar de Wadden, se registraron un total de seis mil focas grises en el Mar de Wadden danés, alemán y holandés en el pasado año. El dato curioso es que esta misma especie se había extinguido en el Mar del Norte hacía siglos.
Hoy hay varias colonias con crías en el Mar de Wadden en la que, por el contrario, es el ser humano el que toma parte activa en su reproducción y supervivencia. Helgoland ha comprendido una repoblación desde el invierno del año mil novecientos noventa y siete. Desde entonces, el crecimiento ha sido exponencial.
Sin duda, el calentamiento global de la temperatura del agua de un grado y medio en los últimos cuarenta y cinco añosha sido crucial para el crecimiento. No obstante, “si el nivel del agua aumenta, se reduciría la superficie disponible en la isla y eso sería un problema”, advierten desde Jordsand.
Unos mil animales comparten el limitado espacio en las dunas en el momento de cambio de pelaje, una cuarta parte de toda la población de focas del Mar del Wadden.
Al atardecer, cuando la niebla vuelve a apoderarse de la isla, los turistas se alejan de nuevo en el barco. Los recién nacidos se quedan tres semanas con su madre, el tiempo del destete, antes de lanzarse al agua. Muchos de ellos volverán el próximo invierno a Helgoland, ya como focas adultas dispuestas a dar a luz a sus propias crías, cumpliendo una vez más el ciclo de la vida.