ALEJANDRO ROJAS BRUCE
22/11/2019
Las medidas económicas y sociales tomadas por el Gobierno de Piñera han provocado manifestaciones continuas contra el mandatario. Miles de personas se reúnen cada semana en las plazas céntricas de las principales ciudades chilenas.
Los ajustes que ha tratado de hacer el mandatario para reconducir la situación no han sido suficientes y las movilizaciones continúan. Ni siquiera el acuerdo para abrir la posibilidad de una nueva Constitución, con reformas estructurales que demanda la sociedad chilena, ha rebajado la tensión ciudadana. Tampoco la drástica caída de la economía, por la incidencia de protestas en el comercio, ha logrado calmar la agitación social; ni el aumento de las ayudas estatales de hasta un 50% a las pensiones más bajas.
La industria y la prestación de servicios se ha visto afectada por el estallido social desde el inicio de las manifestaciones. Los incendios, barricadas, saqueos y la destrucción de los comercios han sido una constante y no parece que vayan a terminar hasta que el gobierno tome medidas que generen cambio profundos en el país.
La desconfianza en el Gobierno de Piñera y en su agenda social obliga a la ciudadanía a seguir protestando en las calles.
Según el Gobierno, su agenda social se encuentra al 70% y contempla medidas como el establecimiento de un ingreso mínimo garantizado de unos 450 dólares, el aumento de las pensiones y una rebaja en la tarifa de transportes para los mayores de 65 años, entre otras medidas para reconducir la crisis social.
En las marchas más recientes se ha pedido justicia por la violación de derechos perpetrada por las fuerzas de seguridad del Estado. Estos son acusados de cometer cientos de violaciones a los derechos humanos, incluida la muerte de cinco de los 23 muertos que han dejado las movilizaciones.