Javier Morales Alarcón
05/01/2020
Se inicia el día de la primera votación para la investidura de Pedro Sánchez, quizá con más tranquilidad que de costumbre, dado que la mayoría absoluta (176 síes), parece demasiado lejos.
Los líderes de los partidos no parecen traer ninguna sorpresa. El hemiciclo ya está lleno. Las intervenciones se van dando con relativa normalidad, sin que nadie se salga de lo previsible. Es el turno de Mertxe Aizpurua, diputada de EH Bildu y el hemiciclo se convierte en una olla a presión. Sobre todo, la bancada de la derecha comienza a increpar a la diputada e incluso se escucha algún que otro insulto.
Los diputados de Vox se han ido directamente de la Cámara, con su líder, Santiago Abascal, a la cabeza. Entre las filas de la formación verde hay dos diputados con familiares asesinados por la banda criminal ETA, el que fuera presidente de la Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) entre 2004 y 2008, Francisco José Alcaraz, que perdió a un hermano y dos sobrinas en el atentado contra la casa cuartel de Zaragoza de 1987, y el balear Antonio Salvá, padre de un guardia civil asesinado en el último atentado mortal de ETA.
Tras el momento más tenso en lo que llevamos de mañana, es el turno de Adriana Lastra, portavoz del PSOE. Lastra aprovecha su intervención para atacar a las tres derechas por oponerse a la formación de gobierno. Además, trata de justificar como “actitud demócrata” el querer dialogar con ERC y los pactos que con ellos han levantado. Llega el momento de la votación. Todo bajo lo previsto. La mayoría absoluta de 176 síes queda muy lejos, pero hay esperanzas para la próxima, en la que tan solo se necesitará ya mayoría simple.