Javier Morales Alarcón
07/01/2020
Tras la lectura del recuento de votos por parte de la presidenta de la mesa del Congreso, Meritxell Batet, que daba por tan solo dos votos la presidencia a Sánchez, las reacciones no se han hecho esperar.
La bancada socialista ha roto en un fuerte aplauso, sabedores de lo que esta votación suponía para el partido. De hecho, desde la organización se pidió a todos los diputados que hicieran noche en Madrid, ya que la votación estaba tremendamente ajustada, y así evitar cualquier posible inconveniente que echase por tierra todo lo trabajado. Toda esta tensión se desprendió cuando, como se comentaba, Batet leía el recuento y daba por superada la investidura. El ya presidente y líder del partido, Pedro Sánchez, esperó en la zona baja de la escalera para saludar uno por uno a sus diputados y de algún modo agradecerles su trabajo y sobre todo su voto.
Por parte de Podemos, también ha estallado de felicidad llegando a corear “¡Si se puede!” en medio del hemiciclo. Su líder, Pablo Iglesia, que todo apunta a que obtendrá la vicepresidencia, llegó a emocionarse junto a Pablo Echenique.
Obviamente ha habido saludo, muy cercano, entre ambos líderes. Por parte de la oposición, tanto Casado como Arrimadas han aprovechado la ocasión para felicitarle públicamente, mientras por parte de Vox no se ha visto ningún acercamiento.
Ana Oramas, líder de Coalición Canarias, también ha tenido a bien acercarse al nuevo presidente para felicitarle, a pesar de ser la única de su partido en votar en contra. Esto le ha traído muchos problemas a Oramas ya que ha desobedecido a la ejecutiva de su partido por sus principios, pero como ha expresado en su intervención, “asumirá todas las consecuencias, pero sus principios y su honor no serán derribados”.