La crisis y el sentimiento animalista han provocado un cercamiento en el negocio de las pieles en España

Manuel Salvador Garrido

16/01/2020

La moda vegana, que pretendía no usar ni la lana, pero que recurre a derivados del petróleo a cambio

Tal y como afirma el presidente de la federación Fur Spain, Francisco Tarjuelo, el problema de las pieles debe acabar en España debido a que siempre va a haber demanda. Las empresas españolas sufrieron mucho por la crisis económica, y las que han quedado no consiguen conectar con las nuevas generaciones debido al gran cambio en las mentes y en el mundo. Con las nuevas decisiones gubernamentales de prohibir las granjas de pieles sumado al cambio en la sociedad, afirma el presidente de Fur Spain que “debemos adaptarnos”.

Según Eurostat, el número de empresas con al menos veinte empleados con dedicación a la confección de peletería ha caído al cincuenta por ciento en diez años. Además, también ha caído el valor de la producción de pieles en España. El abaratamiento de los productos ha sido clave para este dato. Lo único que sube hasta ahora es la exportación, que según Fur Europa, alcanzan los quince millones de euros.

“Influyen tantos factores que van en contra nuestra…”, explica Tarjuelo. La crisis económica supuso un duro golpe a la industria peletera española, al mermar la capacidad de sus potenciales clientes. El comercio exterior no pudo compensarlo, en competición con grandes productores de pieles de bajo coste, como China. Además, también existen los problemas sociales: la falta de relevo generacional en el gremio y la mala imagen. Enumeraba Tarjuelo que “ya no se ilusiona la gente por la compra, el concepto de la ideología es el que está empezando a primar y está mal visto ver ya a una señora con un abrigo de pieles…”. Según señalaba Carmen Lomana “hay una doble moral. Puedes matar cerditos, conejos, vacas y pollos porque te los comes… pero no puedes usar la piel”.

La polémica en el sector valora el presidente de Fur Madrid, Luis Guichot, “está sobre todo en las prendas de pelo, y no tanto en las curtidas como el cuero; aunque estas también han sido sustituidas en muchos casos por materiales sintéticos. Los ecologistas donde deberían estar es en contra de los productos derivados del petróleo y contaminantes, no en los de peletería, que no son contaminantes y además duran más de cincuenta años”.

El debate sobre la sostenibilidad en la moda es algo que ha sido muy transitado en el tiempo. El partido político PACMA ha pedido que se cierren directamente las granjas peleteras por el trato a los animales y, como apuntaba Donatella Versace, crear “moda sin matar animales” sumándose así al movimiento vegano. Ahora, dicho movimiento amplía el espectro y pide desterrar también la lana o la seda, para evitar el lucro a través de «la explotación» de los animales.

A cambio, ha surgido la llamada piel vegana. Desde hace tres años, ha crecido más de un cuarenta por ciento la oferta de ropa vegana en Estados Unidos y un ciento ochenta por ciento en Reino Unido. “La industria ha cambiado mucho. Cada vez hay más demanda de piel vegana”, asegura María González, profesora de Marketing en la Escuela de Moda de Madrid. El cambio en cuanto a los hábitos de consumo se ha producido en los últimos cuatro años, cuenta, con un comprador que tiene «más conciencia», y empresas que en parte deciden sumarse como parte de una estrategia.El problema radica en que, tradicionalmente, la alternativa al cuero más utilizada era el plástico en sus distintas formas, material que lógicamente acaba liberando microplásticos que terminan en el medio ambiente, generalmente en el océano. “Hay un reto grande en la industria, tiene que renovarse y buscar tejidos biodegradables para que no perjudiquen al medio ambiente”, valora González. Algo que ya se ha comenzado a hacer, con la búsqueda de nuevos tejidos procedentes de fibras vegetales -como la piña o la manzana-, que buscan simular la piel animal y resolver sus problemas de sostenibilidad.

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