La crónica de la violación grupal de una niña en Palma

Manuel Salvador Garrido

16/01/2020

La Policía ha investigado la violación múltiple sufrida por la víctima y la posible existencia de redes de explotación sexual infantil de menores

La Policía Nacional continúa con la investigación de la violación grupal de una niña de trece años la pasada Nochebuena en la barriada Es Camp Redó. Paralelamente, se investiga la posible existencia de redes de la explotación de menores acogidos en centros tutelados. La víctima ha solicitado ser trasladada a un centro de acogida de la Península. Aseguraba que aún tenía miedo a poder sufrir represalias tras la acusación presentada.

La víctima acudió al piso invitada por su mejor amiga de dieciséis años para celebrar con una fiesta la Nochebuena. Una vez en el piso, se percató de que en el piso había seis menores con intención de abusar de ella, y la joven dijo que se quería marchar. Su amiga le comentó que antes de marcharse debía hacer todo lo que le ordenase, y fue cuando la llevó a la habitación donde empezaron las violaciones. 

Ya de madrugada del día de Navidad, uno de los menores transportó a la víctima a un descampado, lugar en el que volvería a abusar de ella. Al regresar al piso, la niña pudo escapar mientras los jóvenes estaban despistados.

De inmediato nada más llegar a su vivienda, la niña se puso en contacto con la psicóloga del centro de acogida en el que reside, del que se había escapado unas horas antes. Previamente, la niña le mandó mensajes a la psicóloga vía WhatsApp, y los técnicos del centro acudieron en su auxilio. Tras ello, fue atendida en un hospital por las lesiones sufridas durante la agresión grupal. 

Se activó entonces el protocolo previsto en casos de posible agresión sexual, por lo que el caso pasó a la Policía Nacional. Las diligencias previas fueron derivadas de inmediato a la Unidad de Atención a la Familia y Mujer (UFAM), que se hizo cargo de la investigación.

Los jóvenes fueron detenidos la pasada semana por la Policía Nacional, un total de ocho adolescentes, siete de ellos menores y uno mayor de edad, como sospechosos de haber participado de forma directa o indirecta en la violación.

Con edades de entre catorce y diecisiete años, también españoles y gitanos, se habrían turnado para violar a la víctima, “de manera consentida” tal y como alegaron ante la Policía. Seguidamente, los sospechosos fueron puestos en libertad sin medidas cautelares. No obstante, los siete menores que fueron arrestados inicialmente pasarían a disposición de la Fiscalía de Menores.

La niña residía hacía meses en el centro de acogida del Consejo de Mallorca, gestionado por el IMAS. El día de Nochebuena se escapó, hecho que se había repetido anteriormente para ir a la barriada Son Gotleu, en donde suele pernoctar cada vez que sale sin autorización. El protocolo del IMAS establece que la fuga de cualquier menor de un centro tutelado debe ser denunciada a las dos horas.

Estando aún en la barriada de Son Gotleu, la niña y su amiga fueron acosadas por dos varones horas antes de producirse los hechos. En aquel momento, la dueña de un bar cercano pudo ahuyentar el posible caso de abuso sexual por parte de ambos hombres, que les habían ofrecido alcohol y drogas. Estando aún en el bar, la amiga de la niña decidió convencerla para que fuera al piso con motivo de la Nochebuena. En ese contexto, la Policía estaría investigando si la dueña del citado bar podría estar, en realidad, implicada en una red de prostitución de menores.

El IMAS informó ayer de que tiene constancia de la existencia de dieciséis casos de explotación sexual infantil entre el total de casi cuatrocientos menores tutelados que atiende en alguno de sus centros de acogida. De las dieciséis víctimas citadas, quince de ellas son niñas y un niño. 

En algunos casos, las denuncias han partido del IMAS, mientras que en otros casos el IMAS ha acogido a menores víctimas de explotación para protegerlos. El protocolo del IMAS establece que cuando un profesional de un centro de acogida tiene indicios de que un menor puede ser víctima de explotación sexual infantil, tiene que elaborar un informe. Posteriormente, tiene que notificar el caso al Registro Unificado de Maltrato Infantil. Ese posible caso se comunica paralelamente a la Fiscalía de Menores, la Policía Nacional o la Guardia Civil con toda la documentación disponible en ese momento.

La Policía intenta averiguar si la violación en grupo sufrida por la niña de 13 años por la denominada «manada» de Palma tendría o no una relación directa con la línea de investigación paralela que se sigue sobre la posible existencia de una o más redes de explotación sexual infantil de menores tutelados. Además, se está analizando también la posibilidad de que algunos de los menores prostituidos no sean víctimas de una red, sino de la explotación de algún particular. Por otra parte, un vídeo grabado en Nochebuena por uno de los sospechosos en el piso de Es Camp Redó podría demostrar que el sexo no fue consentido. Dicho vídeo está siendo analizado aún por la Policía.

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